mercredi 15 juin 2016

Caso típico de polémica de censura y bloqueo en facebook acerca de la duda epistemológica de Feyerabend, su anarquismo epistemológico y realismo dinámico




Esta polémica de censura y bloqueo en facebook
 empezó como un simple comentario a modo de matización, 
por invitación de otro compañero a participar en la conversación,
sin embargo ha derivado en otro ejemplo icónico 
de esas típicas "interacciones intelectuales" que se establecen en las redes sociales 
en contacto con mediocres personalidades narcisistas y autoritarias como Luis Tovar Álvarez,
quien tras divertirse profiriendo ofensas gratuitas durante dos días 
cuestionando con ligereza mi dominio de la obra de Feyerabend,
acaba censurando y borrando todos los comentarios que ridiculizan su ignorancia,
una vez que mi paciencia se agotó y tuve que ejercer el derecho de defensa y réplica.


He aquí el contenido que el señor Luis Tovar Álvarez le da vergüenza ahora que se visualice, 
al parecer modus operandi que suele repetir con asiduidad como en el caso de Fran Andujar. 





BIEL ROTHAAR 
(12 de junio)


Luis Tovar he leído todos tus comentarios, y este último en particular con gran agrado; decirte que me parece impecable y suscribo toda tu postura acerca de la coherencia anarquista. A partir de aquí haré un matiz que creo necesario, y a veces pasa desapercibido o se oculta en relación con el anarquismo. Antes de nada diré que Feyerabend me parece muy bien traído a cualquier conversación anarquista porque ese paradigma de la "duda constante" que es el punto de gravitación de su obra "Tratado Contra El Método. Esquema De Una Teoría Anarquista Del Conocimiento", representa perfectamente la ontología anarquista en el plano del conocimiento y también en el resto de ámbitos vinculados al devenir anarquista, aquello que es y no es, lo que esencialmente le pertenece a la idiosincrasia anarquista como propio, y que Ibáñez resumía de manera acertada sin contradecir ese paradigma de la "duda constante" de Feyerabend alrededor del movimiento y el dinamismo. En cierto artículo que leí una vez de Thierry Hoquet recuerdo haber leído que Feyerabend era "un individualista salvaje, rebelde a todo entusiasmo colectivo", podríamos así definirlo de acuerdo a Armand como uno de esos anarcoindividualistas que en una posición extremista sobre la autonomía individual maximizan la vigilancia sobre toda coacción exterior, sobre cualquiera de esas fantasmagorías stirnerianas que como bien explicabas se ciernen sobre el individuo a modo de "objetividad" prefabricada y sancionadora de lo "real" en cada época. En este sentido, Feyerabend mantiene un comportamiento que podríamos definir como coherente en cuanto a individuo anarquista (pese a que él renuncie al mismo término de "anarquista" como si encasillarse él mismo como "anarquista" fuese un "fantasma" stirneriano más), siempre reacio a toda autoridad y amenaza de dogmatismo sobre su existencia. Personalmente, me parece clave este paradigma de la "duda constante" que Feyerabend introduce en el ámbito de la ciencia y el conocimiento, pero encuentro que se pasa por alto una cuestión importante: la persecución del Absoluto (en cuanto "conocimiento definitivo" en cada marco de actuación que sea señalado). Se instala a veces en el pensamiento de todo anarquista —a causa de ese prejuicio por toda forma de "autoritarismo"—, un rechazo a pensar en un horizonte de "conocimiento final", una cierta aversión connatural a considerar un horizonte de "objetividad final" con respecto a nuestro entorno y a nosotros mismos como seres humanos producto de un devenir evolutivo biológico, ya sea alcanzado ese "conocimiento final" dentro de 300 años o dentro de 30.000 años. Nos olvidamos a menudo, me parece, en nuestra consideración cortoplacista en cuanto generación no llamada a vivir más de cien años (y por tanto no premiada por ser testigos de muchos avances realmente sustanciales en la evolución del conocimiento), que gracias a que "dudamos" siguiendo la correcta coherencia anarquista de Feyerabend provocamos una elasticidad de la "Verdad" siempre "hacia" adelante, construimos una dinámica de "verdad evolutiva" en permanente movimiento, evitando de este modo la amenaza del estaticismo —intercambiable también aquí por estatalismo— del falso dogma (quedarnos sepultados para siempre por ejemplo en la incompleta mecánica newtoniana). Pero, dicho esto, no ha de pasarnos desapercibido que la cinética de esa "verdad evolutiva" en constante autocuestionamiento por el paradigma de la "duda constante" nos conduce de forma irremediable hacia el Absoluto, pudiendo sentenciar que el relativismo anarquista no es antagónico del deseo de conocimiento objetivo Absoluto, sino que al contrario acaso sea, extrañamente, su mejor aliado. Un "Feyerabend" no ayudará a conocer la "Verdad última" —pondrá en cuestión incluso ésta en el momento de alcanzarse y durante toda su existencia a contracorriente—, pero gracias a sujetos como Feyerabend (es decir, gracias a individuos anarquistas coherentes) se avanzará de forma determinante en la persecución del Absoluto, a través de la obediencia estricta de ese paradigma de la "duda constante", a través de la reevaluación constante de lo que en cada estadio de esa "verdad evolutiva" consideramos como lo "real". Podría resumirse diciendo que un individuo anarquista no será nunca cómplice en la instalación de ningún Absoluto en el terreno del conocimiento, pero no debemos olvidar que su ejemplo y desafío constante será clave para no dejar de avanzar hacia ese Absoluto, hacia ese "conocimiento final", cumpliendo el objeto final de cualquier Sabiduría humana: poseer el conocimiento no parcial, sino definitivo, y en cuya adquisición (sea cuando sea este instante en cada ámbito de conocimiento) alguna vez será reseñado por la Historia la importancia decisiva del paradigma anarquista del conocimiento.




LUIS TOVAR ÁLVAREZ 
(12 de junio)

 Me parece que esa interpretación que haces no tiene relación con el pensamiento de Feyerabend.

Creo que tú estás exponiendo *tu* teoría sobre el tema, y, aunque menciones a Feyerabend, lo que tú señalas no tiene que ver con lo que él dijo.

Feyerabend no habla de "duda constante" sino de pluralismo metodológico. Lo que tú expones se parece mucho más a las ideas de Popper que a las de Feyerabend.




LUIS TOVAR ÁLVAREZ 
(14 de junio)


No está bien apropiarse del nombre de un autor para exponer pensamientos que no pertenecen a su teoría como si fueran suyos. Lo que dice Feyerabend que es la brujería tiene tanta dignidad epistemológica como la ciencia y que ninguna merece prevalecer frente a la otra. Eso es lo que él realmente dice y no lo que tú nos cuentas sobre dudas y verdades evolutivas.



BIEL ROTHAAR 
(14 de junio)


Lo único que considero que no está bien es realizar una lectura torticera de un comentario ajeno, y encima atreverse acto seguido desde un evidente desconocimiento de la obra de Feyerabend tratar de plantear sin ruborizarse una crítica seria, no sé si por incapacidad o por mala fe, espero que sea lo primero y no lo segundo! :)

Por si fuera lo primero y no lo segundo, me extenderé de manera más detallada sobre mi primer comentario ayudando a resolver sus lagunas y deshaciendo de paso los entuertos que su mal encaje de mi comentario o conocimiento superficial de la obra de Feyerabend y el relativismo epistemológico en general ha provocado.  


Le confesaré que en principio no iba a contestarle porque el tiempo por cuestiones laborales no me sobra, y el tiempo restante que me queda de ocio me gusta aprovecharlo para escribir y leer que tengo muchas cosas pendientes en ambos frentes. Por ello no tenía pensado contestarle, porque tras su primer comentario me había quedado suficientemente claro que su evidente desconocimiento de la obra de Feyerabend haría que todo mi contradiscurso positivo del relativismo alrededor de la productividad final que desencadena la “duda relativista” sería más bien un tema que le resultase un tanto ajeno e inaccesible. Pero su impertinente segundo comentario desde su manifiesta ignorancia hacen ya inevitable la respuesta por derecho de réplica, no para ridiculizar su ignorancia sobre el tema sino porque defender el objetivo de mi exposición es reclamado ya por la propia dignidad del texto ante su torpeza y sus entuertos.


Bueno, más que “entuertos” habrían de ser calificados como divertidos “desconciertos”! :) 





BIEL ROTHAAR
(14 de junio)


Primer desconcierto:

Dice usted que no advierte por ninguna parte el concepto “duda constante” en el interior de la obra de Feyerabend... pues debe de ser usted el único! :)

Creo que debe de ser exactamente usted el único que se sorprende de tal afirmación con respecto a la obra de Feyerabend, negando que el impulso permanente de la duda epistemológica, la contradicción, la sospecha y el criticismo radical esté presente en ella y como constitutivas decisivas de su obra! :)

El concepto de duda, de contradicción, de sospecha no es que sea una parte tangencial de la obra de Feyerabend es que es el corazón mismo de su obra, es el sinómino de la obra de Feyerabend e incluso (sobre todo) de su vida, fundando como consecuencia sobrevenida todo su pensamiento y su devenir existencial, haciendo de él al mismo tiempo un exponente destacado del típico pensador de la modernidad tal como indica Jósean Larrión al señalar de forma acertada que “lo propio del pensamiento de la modernidad es dudar de la realidad que nos viene dada o heredada”. En general, de acuerdo a Stephen Gaukroger en “The Genealogy of Knowledge: Analytical Essays in the History of Philosophy and Science” todo pensamiento escéptico sobre el conocimiento conduce hacia una constante “duda epistemológica”, caso presente también en el escepticismo de Feyerabend como analiza Gonzalo Munévar en su obra “Beyond Reason: Essays on the Philosophy of Paul Feyerabend”, destacando a su vez la presencia de una tendencia realista que al mismo tiempo le compromete en la persecución activa de la profunda verdad de la realidad y el progreso de la ciencia desde la perspectiva plural del anarquismo epistemológico. Esta mezcla de relativismo y realismo en la obra de Feyerabend son los polos contradictorios en los que se funda su particular “relativismo crítico” y “realismo dinámico” como disecciona con acierto Gautero la complejidad de todo el pensamiento feyerabendiano en el artículo “Feyerabend, relativiste et réaliste”. En este sentido de escepticismo y duda epistemológica, Feyerabend da la razón a Joaquín Xirau en sus "Escritos sobre Historia de la Filosofía" cuando sostiene que "no es científico quien no sabe ser escéptico" y que la "ciencia es duda, cuando comienza la duda, comienza la ciencia".



Nos trae usted, sin embargo, lejos de esta explicación introductoria al pensamiento feyerabendiano (a pesar de la contradicción en la que incurre usted mismo al citar el “pluralismo metodológico” sin ser acaso consciente de sus implicaciones de contradicción y “duda epistemológica” ya implícitas) una supuesta enmienda a la totalidad de Feyerabend como representante de la tradición de los “filósofos de la sospecha” y, en su lugar, como argumento a favor de esa tesis negacionista de la duda en Feyerabend presenta —no sé muy bien aún con qué valor probatorio— una de las conocidas muestras de la socarronería iconoclasta de Feyerabend, haciéndola pasar de forma ridícula por un resumen global de la compleja obra feyerabendiana con respecto a su postura sobre el conocimiento y la ciencia.

Nos dice entonces usted al respecto: “(...) lo que dice Feyerabend que es la brujería tiene tanta dignidad epistemológica como la ciencia y que ninguna merece prevalecer frente a la otra”, usando una cita descontextualizada que toma prestada de un manido y remanido artículo-síntesis de la obra feyerabendiana, con el cual nos ofrece en flagrante error y risible caricatura a un Feyerabend relativista del tipo del “relativismo absurdo” siguiendo la oportuna distinción que realiza Jean-Luc Gautero en su artículo “Feyerabend, pour et contre le relativisme”, diferente y opuesto al especial “relativismo crítico” de avance al que se suscribe Feyerabend, quien dentro de su pensamiento complejo y a veces contradictorio siempre fue un relativista que no dejó de lado su vocación de pensamiento realista y preocupación por definir siempre la realidad de una forma más compleja y “real”, tal como el propio Gautero sentenciaba en su artículo “Feyerabend, relativiste et réaliste” a propósito del “realismo dinámico” feyerabendiano al que le condujo la acción particular de su anarquismo epistemológico (posteriormente reformulado como "dadaísmo epistemológico" por su aversión política del anarquismo violento y socialista como ese irreductible “individualista” que era tal como lo describió Thierry Hoquet, "un individualista salvaje, rebelde a todo entusiasmo colectivo").

Por si le interesa considerarlo más en profundidad, esa equiparación epistemológica entre “brujería y ciencia” más que representar ningún resumen pertinente de la obra de Feyerabend podría decirse (si usted conociera más la personalidad de Feyerabend lo sabría ya) que no representa más que un ejemplo de su clásica socarronería iconoclasta y antidogmática. Esta muestra de la socarronería iconoclasta de Feyerabend de la que hay numerosos ejemplos (que usted nos trae bochornosamente como compendio reductor de su obra) no es a su vez más que la ínfima parte anecdótica de ese artículo-síntesis mucho más amplio que es a su vez un capítulo de una obra más extensa del año 1985 de Abraham Nosnik y Javier Elguea: “La discusión sobre el crecimiento del conocimiento científico en el cuento de la filosofía de la ciencia”. Una obra académica que pretendía hacer una aproximación a la filosofía de la ciencia, cuyo capítulo “Paul Feyerabend: El anarquismo filosófico”, es a menudo transcrito de forma incompleta en varios portales de Internet.





Una recomendación personal: sería aconsejable que dejase usted de leer artículos-síntesis y se centrase más bien en leer directamente la obra de Feyerabend en su conjunto (también su biografía, que en este caso como en muchos otros pensadores ayuda a descifrar las claves de su pensamiento), de este modo se relacionará mejor con el sentido de su pensamiento y dejará usted de cometer errores en sus apreciaciones.

Me atrevo a recomendarle incluso que relea la versión completa de ese artículo-síntesis de donde se extrae su manida cita sobre el paralelismo entre brujería y ciencia, porque en sus primeros párrafos es citado ya el famoso principio feyerabendiano de “todo es permitido”, el cual lleva implícita por defecto la apología de la “duda constante”: ya que “todo es permitido” en consecuencia directa de que puedo dudar de todo en el ejercicio ilimitado de mi subjetividad individual. 


Incluso, a continuación, verá usted que es citado en los párrafos consecutivos a esa exposición del principio feyerabendiano de “todo es permitido”, la no incompatible defensa feyerabendiana del progreso de la ciencia (la evolución de la verdad hacia el Absoluto de donde deriva mi concepto de “verdad evolutiva”) y la beneficiosa dinámica de creatividad que genera esa permanente duda epistemológica sobre el conocimiento “dominante” en cada momento de la Historia, produciendo un “pluralismo teórico” que engarza con la “auto-teoría” de cada individuo del post-left anarchism en la corriente anarquista de enaltecimiento de la subjetividad individual frente a toda objetividad impuesta: “En sus artículos en contra del empiricismo, Feyerabend (1981a) nos muestra cómo este principio de amplia permisibilidad "ha operado y puede operar de forma creativa en la ciencia". Por ejemplo, es posible iniciar el trabajo científico formulando hipótesis que contradigan teorías sólidamente confirmadas o resultados experimentales corroborados hasta ese momento. Nada perdemos si partimos de esta forma en el trabajo científico en términos de metodología y, sin embargo, podemos ganar una nueva perspectiva que la teoría dominante no permitía considerar debido al requisito de consistencia entre hipótesis y teoría. Este requisito, nos dice Feyerabend, impide el progreso científico porque busca esencialmente la preservación de la teoría dominante, y no la mejor teoría o la más útil. La formulación de hipótesis que contradigan una teoría confirmada, nos proporciona pruebas que no pueden ser obtenidas de otra forma. Por otra parte, la proliferación de teorías o "pluralismo teórico", otra de las características esenciales de su posición filosófica, es benéfica para la ciencia, mientras que la uniformidad teórica favorece el dogmatismo e inutiliza el poder crítico de los científicos.”

Supongo que ya habría leído esos párrafos... ¿O es que acaso ni tan siquiera leyó usted ese artículo-síntesis y esa citación equiparando descontextualizadamente brujería y ciencia la ha encontrado usted por ahí fragmentada en algún otro comentario digital o artículo “wikipédico”? :)





A partir de aquí, qué más puedo decir? :)

Aunque quisiera pensar con buena fe que ha leído usted suficientemente la obra feyerabendiana para tomarme en serio una discusión sobre Feyerabend con usted me temo que semejante negación sorprendente de la presencia de la constante “duda epistemológica” en su pensamiento y en su propia vida (enalteciendo el poder de la subjetividad individual sobre una “sacralizada” objetividad ) son una clara muestra de que su conocimiento biográfico e intelectual de Feyerabend se limita (costumbre tóxica de nuestra época) a meras aproximaciones superficiales como esa cita descontextualizada que ha referido intentando reducir de forma bochornosa a un paralelismo entre brujería y ciencia toda la extensa y compleja obra de Feyerabend (obra a veces incluso contradictoria en sí misma como la obra nietzscheana, repitiendo el destino de todos esos pensadores filoanarquistas que huyendo de construcciones de sólidos “edificios dogmáticos”, tienen la beneficiosa costumbre de ejercitar siempre la duda sobre el entorno e incluso sobre uno mismo). 


Por tanto, pese a que usted aún no se hubiese percatado, tal como señalaba en mi comentario inicial el anarquismo epistemológico de Feyerabend tiene como “punto de gravitación” la permanente duda epistemológica, la contradicción, la sospecha y el criticismo radical sobre cualquier tipo de conocimiento objetivo y verdad “dogmática”. Un pensamiento relativista que en el caso de Feyerabend se traslada incluso en su pensamiento y en su vida personal más allá del plano del conocimiento al plano de la moralidad (entroncando con el pensamiento nietzscheano y su moral transvalorada más allá del Bien y el Mal), siendo legendaria en este aspecto su polémica manifestación acerca de su reserva a condenar moralmente el nazismo y otros totalitarismos del siglo XX porque en esa “duda relativista” sobre toda acción le parecía que “todo vale” y produce en último término un “efecto” de avance. 


Le recomiendo una vez más leer en profundidad la obra de Feyerabend y su propio devenir personal, no como corrección a su error interpretativo sino más que nada porque estoy seguro que le resultará muy estimulante para su pensamiento (si lo desea le oriento bibliográficamente en cuanto a su obra y biografía). 





BIEL ROTHAAR
(14 de junio)



Segundo desconcierto: 


¿Introduce usted a Popper ligado a mi reflexión acerca del relativismo de Feyerabend y mi positivo contradiscurso al tradicional significado peyorativo asociado al relativismo epistemológico? :)

¿Desde cuándo Popper pertenece al ámbito del relativismo epistemológico? :)

Es justo su enemigo... Popper es antirelativista!!! :) :)

¿Tendré que recordarle quién fue el que pronunció la siguiente frase: "el relativismo es la principal enfermedad filosófica de nuestro tiempo”? No será necesario, verdad? :)


Popper, contrario a todo posicionamiento de tipo relativista, pretendía todo lo contrario: abolir la duda epistemológica sobre el conocimiento!!!

Popper a partir de su racionalismo crítico pretendía encontrar un método racional de criba de todo aquello que era conocimiento científico válido frente a todo aquello que no lo era, diferenciando así entre aquello que era ciencia y aquello que no lo era. Para este propósito ideó su célebre principio de “falsación”, en el que todo conocimiento pertenece al marco científico solamente si puede ser refutado o “falsado”. Nada que ver por tanto con las corrientes relativistas en las que la duda y la sospecha crítica se asientan de forma transversal y permamente sobre todo tipo de conocimiento adquirido (independientemente del alto grado de verificación que hayan obtenido en la experimentación). 



Citando de nuevo ese artículo sintetizador de Abraham Nosnik y Javier Elguea sobre el anarquismo filosófico de Feyerabend que ha traído usted a colación, podemos leer lo siguiente a modo de resumen final de la filosofía relativista feyerabendiana y su enaltecimiento creativo de la duda epistemológica: “la presunción del error hace que surja la duda sobre los supuestos implicados en nuestros conocimientos y al menos libera a las mentes de la ingenuidad epistemológica, consiguiendo que la mirada se vuelva hacia el interior del paradigma, reparando -quizás por primera vez- que mientras se conoce nunca se examina en que consiste”.



Por consiguiente, en Feyerabend (al contrario del racionalismo crítico de Popper) no solamente hallamos un compromiso en el ejercicio de la contradicción y la duda epistemológica como herramienta creativa y antidogmática frente a toda objetividad “sacralizada”, sino que además y, fundamentalmente, nos encamina en la escala temporal a una “produccción creativa” de la duda como un elemento determinante de generación ulterior de nuevo conocimiento de forma directa o indirecta, puesto que esta atmósfera de criticismo permanente pone en marcha un “pluralismo metodológico” que en esa pluralidad de perspectivas emprendidas garantiza paradójicamente una mayor eficiencia en la persecución del conocimiento de la realidad.

Como dice Alasdair MacIntyre en su obra “The Tasks of Philosophy, Selected Essays vol I” este clima de permanente “duda epistemológica" genera de forma creativa “la tarea necesaria de estar abierto y de sugerente criticismo, influencias y comentarios tanto de dentro como de fuera siendo una de las pocas garantías para que una práctica se mantenga viva y evolutiva. Al menos dando una posibilidad de allanamiento de las aristas cuando cualquier clase de práctica está constantemente sujeta a la duda y el conflicto. En términos de pensamiento aristotélico, esto se llama crisis epistemológica”. 



La “duda relativista” que representa el anarquismo epistemológico de Feyerabend nos introduce así de este modo en la benéfica productividad de una constante “crisis epistemológica”. 





dudar.

Del lat. dubitāre.

3. intr. Desconfiar o recelar de alguien o algo.

Fuente: rae.es


La definición de dudar nos introduce en un estado creativo de desconfianza y de sospecha, en ese antiautoritario y anárquico estado escéptico de “duda epistemológica” que mencionaba Gaukroger y en la provechosa “crisis epistemológica” aristotélica. En cierto modo, todos los pensadores que han ejercido la sospecha sobre el conocimiento desde el mismo Descartes y su defensa de la duda como positividad (en su célebre reflexión filosófica sobre la “duda metódica”), no han hecho más que advertir la superior metodología de la duda epistemológica permanente como el instrumento más útil para buscar la verdad, y permanecer a salvo de toda amenaza de dogmatismo autoritario, manteniendo intacto así, en ese clima creativo de sospecha, el poder expresivo de la subjetividad individual y su poder subversivo de reajuste y matización. Por ello, Feyerabend y su especial pensamiento relativista siguiendo su anarquismo epistemológico no es más que otro ejemplo de aquel fenómeno que Ricoeur a propósito de Marx, Nietzsche y Freud calificó como la “filosofía de la sospecha”. 






BIEL ROTHAAR
(14 de junio)


Conclusión: 

La tesis de mi comentario, que usted ha desorientado de forma ligera y hasta injuriosa, se orientaba simplemente a señalar que esa constante “duda epistemológica” frente a la amenaza de “dogmatización” de toda objetividad que impulsa el pensamiento relativista de Feyerabend en la tradición de la “filosofía de la sospecha”, ejecuta un cuestionamiento crítico de toda verdad científica y de su poder fáctico (en coherencia anarquista), lo cual paradójicamente  reflexionaba por mi parte introduciendo un matiz que creo oportuno al instalar de este modo la búsqueda de conocimiento de la realidad en una corriente pluriepistemológica (“pluralismo metodológico”) nos hace perseguir de manera insospechada la verdad científica definitiva (Absoluto) de una forma mucho más eficiente y profunda a través de una verdad que evoluciona, a través de una verdad dinámica en adicción o saltos (“Gestalt switch” siguiendo la teoría del paradigma de Kuhn), desterritorializando así la investigación científica hacia un modelo complejo de “verdad evolutiva” (concepto propio como contradiscurso positivo del tan denostado relativismo y también del mismo Feyerabend en un sentido múltiple tal como quedó referenciado por la investigación de Gautero y otros autores subrayando esa compleja duplicidad feyerabendiana entre relativismo y realismo que persigue el progreso de la ciencia de una forma dinámica y múltiple siguiendo su consigna clave: “todo está permitido”).



Guerau K. Blissett
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