samedi 16 avril 2016

Happy hour







Hay una hora del día
en la que los perros
aún no han meado las esquinas.
Hay una hora del día
en la que las putas 
aún no se han despertado.
Hay una hora del día 
en la que el lumpen duerme
como si fuesen ángeles.
Hay una hora del día
en la que los cajeros
se convierten en modernos lofts sin calefacción
Hay una hora del día
en la que las escuelas están vacías.
Hay una hora del día
en las que los policías juegan a las cartas.
Hay una hora del día
en la que el sol
son alegres farolas art déco.
Hay una hora del día
en la que las comas y los puntos
no tienen importancia.
Hay una hora del día
en la que los timoneles sueltan el timón
y la nave vaga sola.
Hay una hora del día
en la que los extraños saludan a los extraños.
Hay una hora del día
en la que pareciese que va a amanecer de verdad,
y los silencios más oscuros preludiasen buenas noticias.
Hay una hora del día
en la que el hombre pareciese haberse extinguido,
y una verdad diferente fuese a sustituirlo.
Hay una hora del día
en la que en la televisión 
sólo salen pitonisas optimistas y mujeres libertinas.
Hay una hora del día
en la que las cosas siempre parecen mejor de lo que son,
como en ciertos poemas de T. S. Eliot.




Guerau K. Blissett
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