jeudi 17 décembre 2015

Grietas independentistas








A la señora Fortuny ya no le salen las cuentas, lleva días con la mosca detrás de la oreja. Algo no le cuadra, y todo buen catalán tiene un sentido natural para el desajuste. A la señora Fortuny le habían explicado que el proceso de desconexión era irreversible, que no había vuelta atrás, que bye bye España. Pero al mismo tiempo, estos días es movilizada a votar argumentando que la representatividad política en Madrid aún es necesaria, que va a ser una especie de desconexión en diferido, o como gustan llamarla con mordacidad en los dominios ampurdaneses de Llach, un bye bye a lo Cospedal. En tierras urgellianas y pirenaicas, la señora Fortuny percibe estos días también el resquemor general de que en el fondo el “procés” no es más que una guerra económica encubierta entre el área metropolitana de Madrid y el área metropolitana de Barcelona, reclamaciones de la burguesía barcelonesa elevadas a interesado “discurso nacional”.

A los oídos pirenaicos de la señora Fortuny han llegado estos días también los rumores de que el ambiente entre bambalinas burguesas de la capital anda revuelto. Los dichos notifican que incluso Felip Puig ha vuelto a sacar de la armería de su desván la porra de honor que le regalaran el día de su retirada como conseller d'Interior, y que ha extendido otra vez su red de informadores por las dependencias de la Generalitat investigando cada una de las concesiones realizadas a los peligrosos anticapitalistas y antiburgueses. Dicen que cuando llega a sus oídos, una de esas concesiones pactadas o en estudio, se escucha en todos los rincones palaciegos de la Generalitat un largo quejido de dolor, como un suspiro fantasmagórico que muchas veces cuando llega a los salones presidenciales hace incluso quebrar el gesto aún confiado y heroico de Mas. Desde el sector de ERC, se filtra que Junqueras por su parte ya ha comenzado a escribir con antelación sus jugosas memorias sobre el fracaso del “procés”, y que sigue en la partida de póker por la inercia del jugador tozudo que siempre espera un as, a pesar de llevar cartas perdedoras, por si el contrincante fuese también de farol. Explican los ujieres palaciegos que el sector felippugista recorre estos días con gran intensidad los corredores y escalinatas palaciegas recordando en voz baja a todos los burgueses convergents las verdaderas claves de la estrategia independentista de Convergència, por si alguien se hubiese visto arrastrado y confundido por los goces y éxtasis de la batalla. A todos recuerdan que la adhesión convergent al sentimiento independetista popular ha sido un mana caído del cielo para desviar la atención de la corrupción pujolista, y la creación artificial de un tiempo histórico nuevo que reclame a su vez la lógica natural de una refundación del partido, una estrategia de sanación radical por amputación que recuerda el sector felippugista a los desorientados está siendo dirigida desde la avenida de Sarrià por el maestro Pujol en persona, en audiencia directa con el eterno delfín reconvertido en héroe bíblico para los amanuenses de la historia. Cuentan incluso que el sector convergent felippugista va poniendo de incógnito en estas fechas pre-navideñas velas por todas las iglesias barcelonesas para la resurrección política de la vía regionalista y autonomista de Unió, como salvación honorable de la sádica estrategia de humillación burguesa que les está infringiendo la CUP, sabedores estos que será el mejor recuerdo que se llevarán de la utopía independentista.


Estos días se espera con interés en las tradicionales tierras revolucionarias urgellianas a los representantes de Unió llegados de la sublevada Barcelona, para llevar a cabo la dura empresa de la resurrección de algunas de las notables esencias catalanas, el pactisme català y los probados réditos estratégicos de la Lliga regionalista. Cuentan los cercanos a la dirección de Unió, que remedando al Cid campeador, Duran i Lleida ganará también su batalla más gloriosa después de muerto. Su estrategia victoriosa, explican éstos, se limitará al contrabalanceo del intrínseco carácter revolucionario catalán con otra de sus fuerzas definitorias, el seny catalán. La señora Fortuny estará allí en primera fila, demostrando que las grietas del independentismo empiezan a aflorar en la masa social catalana en esa colisión permanente entre el seny y la rauxa. De momento sigue dominando la rauxa, alimentada por las afrentas heredadas de la metrópoli madrileña convenientemente explotadas en el contexto de crisis económica por los reactivos Antones de Luna contemporáneos enclaustrados en sus castillos loarrianos. Aunque el seny de las señoras Fortuny empieza también a abrir por su parte algunas grietas en la rocosa fachada independentista, destapando las incongruencias del idílico discurso independentista, y encontrando como buena parte de la burguesía barcelonesa tras la muerte de Martín I, el Humano, que la candidatura trastámara castellana es más beneficiosa en el fondo para todos que la solitaria candidatura urgelliana. 





Biel Rothaar

Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.