mercredi 12 août 2015

Dudas y Cuestiones (65)





Leemos a Vicente Luís Mora en Literatura y nuevas tecnologías:
[...] cuando, en algún instante, la obra colgada en red “se publica” finalmente, bien en un formato digital perdurable y cerrado, bien en formato de libro papel (que es cerrado por naturaleza), todo el proceso anterior, aquella suma de publicaciones y mejoras, se convierte en un estado “público” de pre-publicación que, a la vez, es una publicación en sí. Mientras que algunos autores, pienso en la citada Cristina Rivera Garza, retiran de la red los primeros textos (que, en este sentido, serían una especie de borradores públicos a pesar de que aparecieron publicados en línea como textos digitales definitivos), en otras ocasiones el texto digital primario sigue siendo accesible, ofreciéndose como espejo del texto impreso. Internet es, desde ese punto de vista, tanto un archivo como un palimpsesto. Los bytes u octetos, errantes y manipulables, ocupan el lugar actual de los pergaminos circulantes del siglo XV.




¿Uno de los signos de la actual era digital será la aparición idiosincrática de un escritor-in progress 
que transforme en rutina y marca cultural de una época lo que Joyce convirtió en singular excepción
durante los diecisiete años de redacción de su apoteósico Finnegans,
generando así como efecto literario el singular aluvión de unas obras literarias
cuyo centro de gravedad conceptual sería el “ciclo”, la "repetición" y la “diferencia”,
y que actuarían además en el tiempo como reveladoras autobiografías evolutivas del propio autor?



¿En qué sentido estructuralista habría que “catalogar” bibliotecariamente
cada una de esas “no-obras” intermedias que van elaborando progresivamente la “obra”?



¿Se dan en nuestro tiempo más allá de las condiciones propicias
que como afirma Castells en Neoanarquismo posibilitan la revitalización del pensamiento anarquista
mediante la sociedad de redes y las emancipatorias interconectividades tecnológicas libertarias,
 las condiciones apropiadas también para la eclosión de una generación literaria
de autores anarcoindividualistas creadores de una cultura ácrata, iconoclasta y transversal
sustanciada en esa dinámica en fluida reevaluación y cambio propia del pensamiento anarquista,
más pertinente en este sentido para la maximización de las relaciones dialógicas específicas autor-lector
en el marco desregulado de multidireccionalidad e interacción no jerárquica del contexto digital?



¿Las nuevas dinámicas que conforman el sistema nervioso de la/s literatura/s digital/es
como una revolucionaria anarquización de la producción literaria,
como un derrocamiento libertario de las hasta ahora sacralizadas, finitas e inamovibles "verdades literarias"?



¿Qué tipo de literatura o anti-literatura conformaría esa anarquización del proceso creativo literario,
esa desacralización de la finitud de la obra literaria y el destronamiento libertario de la regia autoridad
 de sus “verdades literarias” cerradas y sacras, esa demolición del Parnaso estático-estatal
reconvertido en un Parnaso dinámico-ácrata, insertada esa literatura o anti-literatura entonces
en una corriente líquida alimentada de forma sostenida por la reflexión crítica del autor alejándose y aproximándose como un invariable acordeón al primer marco que dio impulso creativo a la obra,
interviniendo cíclicamente (reordenando, modificando, anulando, agregando) sobre las líneas de fuerza literarias que dieron origen al primer juego de significaciones y estéticas de la obra en su génesis: personajes que desaparecen, personajes que aparecen, personajes que evolucionan imitando la propia evolución/involución vital del autor, personajes interrelacionándose en nuevas lógicas narrativas,
personajes que se empequeñecen, personajes que se agigantan, personajes que son redimidos,
 personajes que son ahora condenados por un nuevo matiz, estilos que mutan hacia nuevas formas o estructuras narrativas, nuevos contextos históricos que se anexan sobre los viejos contextos históricos subvirtiendo en nuevas complejidades el juego de fuerzas iniciático, etc.?



¿Qué tipo de literatura o anti-literatura produciría esa apertura ilimitada (clausurada solamente por la muerte del autor) de la obra creada en paralelo al desarrollo y evolución personal del propio autor como una obra literaria que alcanza así más allá de lo literario el estatus de una obra vital en sí, inmejorable caudal igualmente para cualquier potencial biógrafo deseoso de hilvanar el mejor retrato autobiográfico de ese autor en cuestión a partir de esa evolución literaria matizada, a partir de esas dimisiones, a partir de esas ratificaciones, a partir de esas disensiones, a partir de esas nuevas adhesiones a la manera de esa ejemplar deriva intelectual que puede rastrearse por ejemplo en el pensamiento dinámico inspirado por el cambio y la duda constante anarquista en la obra de un Feyerabend?



¿Las específicas condiciones pro-anárquicas como sistema abierto y no finito que ofrece como posibilidad
el contexto literario digital operan de facto como un particular “Tratado contra el Método” feyeranbendiano desmitificando y poniendo en cuestión también el paradigma literario de una verdad literaria cerrada y única tal como Feyerabend puso en cuestión el paradigma científico de una verdad científica cerrada y única?



¿Todo este proceso anarquizante anti-estático e iconoclasta frente a la tradición literaria pro-estática y pro-institucionalizante en cierto modo también como la inevitable traducción al campo literario de la corriente posmoderna de disolución metafísica del sujeto en una multiplicidad de subjetividades, como deconstrucción inversa de lo universal hacia la multiplicidad: el tránsito de lo uno autoritario hacia lo múltiple libertario, como la constante escenificación literaria del divergente y caótico juego de fuerzas deleuzeano ensayando la Diferencia y la Repetición, como autocompletado literario de lo real mediante las subjetividades excluidas lacanianas, como incremento realista de la complejidad narrativa de la literatura a través de
 la multiplicidad ramificante de su anti-edipización?



¿En esa otra vertiente anarquizante que produce asimismo el actual contexto literario digital en la que el propio autor queda a su vez igualmente desmitificado y destronado como autor único de la obra como consecuencia de esa retroalimentación positiva entre autor y lector en el concurso interactivo
de las redes sociales, qué tipo de horizonte literario particular nos ofrecerá esa anarquización también
del proceso de autoría por el flujo amplificador de ese estímulo/aporte creativo agregado por el lector al “primer autor”?


¿La cultura del fanfic representa ya esa pertinente base mitológica de desarrollo de esa específica productividad literaria resultante de esa relación dialógica digital entre autor y lector?




¿Considerada con retroactividad, qué tipo de literatura clásica dispondríamos en el presente en los anaqueles de nuestras bibliotecas si ciertos autores clásicos hubiesen adoptado este procedimiento literario ácrata, abierto e iconoclasta reacio a la solidificación de toda verdad definitiva, cuántas Madames Bovarys nos hubiese legado Flaubert al final de sus días, cuántas Rayuelas nos hubiese proporcionado Cortázar, cuántos Tropicos de Cáncer hubiera vomitado Henry Miller, cuántos Mataderos Cinco nos hubiese obsequiado Vonnegut, cuántos Ulises nos hubiese dado Joyce, cuántas divergentes magdalenas proustianas nos hubiera regalado Proust, cuántas nuevas iluminaciones hubiera alcanzado Rimbaud, cuántos infiernos nos hubiera encomendado Dante, cuántas Odiseas nos hubiera hecho soñar Homero?




© 2015 Biel Rothaar