jeudi 2 juillet 2015

Los últimos paganos






Muchas veces en los últimos meses,
contemplando el declive político y cultural del mediterráneo
frente al dominio ideológico del norte europeo germánico
nos viene a la mente la imagen de aquellos bosques griegos del Ática
 donde los últimos paganos se escondían,
cuando ya no era el cristianismo el que era perseguido,
sino el viejo paganismo clásico.


Entonces, en alguna ocasión tras largas caminatas
un pequeño grupo de paganos se encontraba con otro,
en algún claro del bosque,
 y festejaban el encuentro recordando el viejo mundo que se extinguía,
con ceremonias y cánticos a los viejos dioses.


Nuestra época guarda incluso algunos estimulantes paralelismos con aquel tiempo.


Roma, como entonces, vive todavía uno de sus recurrentes episodios de decadencia:
escenario propicio para sátiros, meretrices y poetas del pueblo.


La única diferencia es que esta vez el enemigo que amenaza al mundo grecorromano
no es ninguna mitología religiosa invasora,
sino un enemigo más familiar:
las hordas germánicas.


Aunque esta vez al contrario de otras ocasiones,
 no se escuche en la lejanía
ni el estruendo de sus carros
ni el eco de las pisadas de sus caballos,
 es solamente como una densa niebla
que pausadamente lo va desdibujando todo.


Sólo me pregunto si alguna vez tras esa espesa niebla veremos aparecer la barca de Caronte.





Biel Rothaar
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.