mardi 7 juillet 2015

Dudas y Cuestiones (58)








El resultado del referéndum griego
nos deja algunas certezas y algunas cuestiones.


¿Del mismo modo que el referéndum escocés nos había dejado la tristeza de la constatación
que ya no había una mayoría social de bravehearts,
el referéndum griego nos ha dado en contrapartida el consuelo de comprobar
que en Grecia todavía resta una mayoría social de valerosos espartanos?


¿Esta mayoría de espartanos habrá dibujado las Termópilas definitivas
desde las que reconquistar la verdad sobre esta eterna crisis de deuda pública europea,
esta prestidigitación económica que convierte deudas privadas en deudas públicas
para salvar a la banca francesa y a la banca alemana,
esta oportunidad política prefabricada para la uniformización sociopolítica de Europa
por parte del bloque europeo protestante-liberal?


¿Por otro lado,
habrá sido lección suficiente el descalabro generalizado de los "institutos de opinión"
para que sea comprendido finalmente que las encuestas son fraudulentas,
que solamente se aproximan cuando el escenario social a verificar es un "escenario de continuación",
que son siempre más bien en lugar de ser infalibles "institutos de opinión",
meros "creadores de opinión" a sueldo?


¿El dato del treinta y siete por ciento de abstención
nos informa por otra parte del dramático dato que hay un semejante porcentaje de población
que vaga ya en la más absoluta indiferencia,
a los que le da ya lo mismo la Vida o la Muerte,
víctimas de esa insensibilidad crónica que cala en aquellos
que han padecido durante demasiado tiempo el horror como rutina,
y la desesperanza como credo?


Y mientras tanto,
 Varoufákis,
nos saluda ya desde la paz de los héroes
del Olimpo,
como los semidioses griegos que en el combate terrenal
probaron su divinidad,
mereciendo el disfrute de la eternidad entre musas y parcas,
en la morada de los que ya son inmortales,
y contemplan con misericordia
a los pobres mortales,
cuyo nombre está condenado al olvido
o a la gloria pétrea de estatuas sin nombre.



© 2015 Biel Rothaar